Villa Inmigrante y Carlos Monsiváis
A la distancia lamento, lamentamos la muerte del maestro Carlos Monsiváis. Villa inmigrante se identifica plenamente con la trayectoria y pensamiento del maestro Monsiváis, un recorrido que retrata y narra la vida de las minorías. En nuestro caso de la minoría inmigrante en el país más poderoso del mundo.
El día de hoy deseo dedicar esta sección por tanto a la memoria de don Carlos Monsiváis y a un breve análisis de su influencia en Villa Inmigrante. A don Carlos tuve el placer de conocerle e intercambiar un par de veces pensamientos y palabras. La primera vez en el Zócalo de la ciudad de México mientras este servidor hacía un trabajo de investigación acerca de la plaza central del país, en el año de 1997. La segunda vez que nos cruzamos fue en San Cristóbal de las Casas en el marco del congreso de Historia del Protestantismo en América Latina auspiciado por la UNAM y la Fraternidad Teológica Latinoamericana. En aquella ocasión el maestro Monsiváis abrió el ciclo de conferencias con pensadores de todo el continente y compartió fragmentos de su autobiografía, así como en aquellos días de su más reciente material el libro: “Protestantismo: diversidad y tolerancia.” Libro de co-autoría con otro amigo el periodista Carlos Martínez de la Jornada y publicado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

En aquella ocasión el maestro Carlos Monsiváis compartió cómo desde niño al ser el único chico protestante de la escuela era segregado y considerado “menos que mexicano” por no ser católico; sin embargo, con la ironía y humor que le caracterizaba comentaba cómo tal situación le marcó la ruta a seguir en su jornada. Sin victimizarse, don Carlos, entendió a temprana edad el significado de ser parte de una minoría religiosa constantemente perseguida por no confesar la religión católica y el patriotismo con el que se representa y acompaña. Sin embargo, como el comentaba, “el ser protestante no me hacía menos mexicano”. Fue ahí en esa experiencia que entendió el valor de la tolerancia, y la diversidad que marcaría su lucha, pensamiento y obra.
Cada domingo, él comentaba, se encontraba en un espacio íntimo con sus pares, con las maestras y maestros de la escuela dominical quienes compartían su fe y fue en las aulas de la escuela dominical de la Iglesia Interdenominacional de Portales donde él con aprecio reconocía que comenzó a forjar su pensamiento, entrenar su memoria y ejercitar la reflexión. Su madre jugó un papel definitorio en el desarrollo de su mente, así como en la pasión que tenía por la lectura de la Biblia, tal y como lo señaló la escritora Elena Poniatowska en su extraordinario discurso de despedida. Don Carlos valoraba espcialmente la versión Reina-Valera de la Biblia escrita en español antiguo, y en sus años de infancia y juventud sorprendió a sus hermanos en la fe, por ser capaz de recitar grandes porciones de la Biblia de memoria. Años después su prodigiosa memoria sería también uno de sus distintivos.

La experiencia de haber crecido en un contexto de segregación religiosa le sensibilizó para abanderar la causa de los grupos marginados, ya fueran estos por su condición social, étnica, religiosa o de preferencia sexual. Don Carlos por más de cuarenta años destacó por ser una voz que semana a semana nos señalaba un norte de cómo interpretar la realidad social y construir una postura ética-política-social decisiva en la democratización del país. Don Carlos a través de “Por mi madre Bohemios” nos permitía evaluar y analizar lo que sucedía, y su gran virtud fue que nos hizo ver como en espejo, además de hacernos reír de nosotros mismos.
Personalmente tenía la esperanza de volverle a ver para dialogar con él acerca de Villa Inmigrante, y dialogar acerca de la situación de las comunidades inmigrantes en los Estados Unidos, los últimos acontecimientos y la ruta que se va trazando que indudablemente afectará tanto a Estados Unidos como a México. Sin embargo, ya no llego esa oportunidad. Pero Villa Inmigrante fiel a la influencia del maestro Monsiváis seguirá siendo un espacio de análisis que representa una minoría que juega un papel fundamental en México y en los Estados Unidos , y seguirá fielmente su tono critico, que cada semana siga recogiendo y observando desde la perspectiva de un grupo minoritario tal y como ese niño y joven protestante como lo fue Monsiváis.
Un abrazo desde la costa este de los Estados Unidos este fue su amigo Obed Arango. Nos escuchamos la próxima semana. Pásela bien.
Obed Arango

Jul 12 2010
Vaya.
No sabía que era Protestante.
Aunque era protestante.
Vaya.
Gracias Obed.
Jul 22 2010
Procio,
asi es, Don Carlos Monsiváis fue protestante y haber pertenecido a una minoria religiosa perseguida y segregada en los años cuarentas marcó su perspectiva acerca de la vida y la justicia social.
Un gran saludo. Gracias por tu comentario.
Obed