JOSELO / Anécdota ilustrada

Las etiquetas, categorías y los campos semánticos son los acérrimos enemigos silenciosos de los creativos. Siempre logran encasillar su trabajo, compararlo, desmenuzarlo y finalmente emitir un juicio dictado por las vacas sagradas del mundo del arte y el diseño, quienes se lamen las espaldas unas a otras y dan espaldarazos con manos huecas a trabajos que sólo ellos consideran dignos de ser presentados a la luz pública, en esa escena artística tan vista y manoseada.

Por fortuna las vacas siempre estarán en el corral.

Joselo Porras no debe preocuparse. Pocos personajes he conocido en esta vida que tengan una capacidad creativa sin enfados o atavismos. Personalmente he sido parte y testigo del crecimiento de su trabajo; parte porque he compartido muros y pinturas con él, hemos sido colegas profesionalmente,  y testigo porque en el camino gráfico ha sido él quien con su poderosa e incansable zurda ha seguido haciendo letras,  monstruos,  leyendas y calcas.

 Sus referentes para la creación son sencillos: Interminables reinterpretaciones de Choclo – su perro- , de frases de la banda dichas en condiciones aceptables de conciencia (o no tan aceptables), remixes visuales de rótulos cotidianos adornados por trazos irregulares que invariablemente denotan un estilo peculiar. Contar con la cotidianidad como musa de su trabajo le confiere un vasto tema de conversación con él mismo. ¿Cómo decide qué debe dibujarse en su libreta de bocetos? ¿Qué debe tener una escena para ser ilustrada? ¿Dónde habitan esas criaturas con rostros chatos, brazos gordos y dientes amplios?

La comprensión de la realidad que Joselo hace es natural, sencilla y lúdica. Estas características son palpables en su trabajo: Líneas gruesas sobre delgadas y viceversa, colores que se desbordan y se mezclan y sin embargo guardan la distancia adecuada para el deleite de la pupila. Todo, con o sin previo aviso puede ser trasladado a una pegatina y aparecer casualmente en la ciudad, en el baño de tu casa,  en la barra de una cantina o aquí, en la pantalla de tu compu.

Para Joselo todos somos bestias, buenas o malas, pero bestias finalmente. Él es una buena bestia. A mi juicio, considero que su trabajo es digno representante de una realidad gráfica, iluminada y honesta, la cual, como ya lo mencioné está libre de pretensiones. Cuando un trabajo está libre de pretensiones se crea un estilo y si se es constante, se crea una tendencia. Joselo está a punto de llegar a ese nivel.

Alfredo Araujo

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Para conocer más del trabajo de Joselo, te invitamos a que visites su blog en http://rockpatodos.blogspot.com/

o deja tu comentario aquí mismo.

Estación La Raza celebra y agradece el texto de nuestro querido Alfredo, esperando contar con su pluma en adelante.

PAZ

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4 Responses to “JOSELO / Anécdota ilustrada

  • Wow! RE interesante descubrimiento. Me recuerda un poco a Waking Life pero mexicanizado. Qué buen texto te aventaste Alfred, ayuda a intimidar más con el imaginario de Joselo. Vientos Raza! Pura calidad!

  • justo me topé al Joselo, saliendo del baño cuando vi esta reseña. Atrás de el lo seguía el Choclo. No cabe duda. ¡¡Bestia Power!!

  • yeah! two thumbs up para el artista reseñado y el redactor inspirado.

  • Que orgullo es ser su brother y que chido estilo maneja

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