“Calladita te ves más bonita”: un performance de Guadalupe “Fru” Trejo.

¿Qué implica protestar por el sufrimiento, a diferencia de reconocerlo?

Susan Sontag

 El asunto del que quiero hablar es difícil de analizar para mí, no sabría desde dónde abordarlo: si desde el arte contemporáneo, el activismo, el sensacionalismo, los derechos humanos o la violación de ellos… Y tampoco es que sea competente en estas áreas. Así que trataré de abordarlo de la manera más subjetiva posible, porque para la creadora y ejecutante del permorfance del que quiero hablar “lo personal es político”, aunque eso signifique “tomar partido” por el sufrimiento, llevarlo de lo privado a lo público como una denuncia contra la violencia.

Creo que conocí a Fru en la prepa, tenemos un amigo en común: “el Chacarita”, un argenmex con lo mejor de dos mundos: buen futbolista y buen mezcalero. Dejé de ver a Fru durante mucho tiempo, tanto que, cuando la reencontré hace como año y medio (cuando ella me reencontró, mejor dicho), no me acordaba de ella. Fru me reconoció y con una sonrisa me dijo: “Tú eres Carlos, ¿verdad?”, y me dio un gran abrazo. Desde entonces hemos coincidido algunas veces, siempre con alegría; supe que se convirtió en artista visual; nos hicimos amigos en Facebook y por ese medio me enteré que llevaría a cabo un performance.

El pasado jueves 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Fru ejecutó la acción “Calladita te ves más bonita”; aconteció en casa de sus padres y fue transmitida en línea a partir de las 19:30 horas. ¿De qué se trató? A muy grandes rasgos, Fru convenció a su mamá de que le suturara los labios frente a la cámara.

Uno se cuestiona ciertas cosas si por propia voluntad se queda a mirar a una persona conocida haciéndose daño (voluntariamente). No es como quedarse mirando la más sádica de las películas, las noticias de la guerra todas las noches, incluso no es lo mismo que mirar a los que azotan la espalda contra pedazos de vidrio en el metro, aparentemente esa violencia no es personal, ni política. La violencia está más presente en nuestro cotidiano de lo que nos damos cuenta; y si no la percibimos ¿cómo podríamos evaluar la forma en que nos afecta, o hacer algo al respecto?

“[…] Pero la vergüenza y la conmoción se dan por igual al ver el acercamiento de un horror real. Quizá las únicas personas con derecho a ver imágenes de semejante sufrimiento extremado son las que pueden hacer algo para aliviarlo —por ejemplo, los cirujanos del hospital militar donde se hizo la fotografía— o las que pueden aprender de ella. Los demás somos voyeurs, tengamos o no la intención de serlo.

En cada caso, lo espeluznante nos induce a ser meros espectadores, o cobardes, incapaces de ver. Los que tienen entrañas para mirar desempeñan un papel que avalan muchas representaciones gloriosas del sufrimiento. El tormento, un tema canónico en el arte, a menudo se manifiesta en la pintura como espectáculo, algo que otras personas miran (o ignoran). Lo cual implica: no, no puede evitarse; y la amalgama de observadores desatentos y atentos realza este hecho.”

Susan Sontag. Ante el dolor de los demás. 

Porque todos estamos hartos de la violencia, ¿no? La forma que Fru eligió para comunicar su hartazgo fue el performance, ella es artista, esa es su trinchera. Personalmente no estoy interesado en reivindicar la violencia como método de aprendizaje, forma de arte o terapia de choque. Pero si alguien a quien conozco se hirió con la intención de que algo cambie para bien, lo menos que puedo hacer es escucharla. Ignorarla, desacreditarla de entrada sería justamente el mal hábito que “Calladita te vez más bonita” quiere cuestionar, o denunciar. Después de escucharla, que cada quien juzgue como quiera:

 

¿Cómo surgió tu proyecto?

“¡Te callas y te aguantas! ¡Compórtate!” Ésta fue la frase que detonó la pieza.

Acercarme a historias de otras mujeres que fueron violentadas en su entorno familiar y el estudio de algunas teorías feministas, me permitió volverme más sensible a los discursos y mecanismos que se utilizan para ejercer la violencia. Me atrevo a decir que uno de los mecanismos mayormente utilizados para ejercer la violencia es enseñarnos a callar.

 

¿A quién te gustaría que llegue tu performance?

A todas las personas, ya que el performance aborda una problemática que nos pertenece a todos, nadie está exento a ser callado de manera violenta. Nos han hecho creer que está mal denunciar y más cuando se pone en riesgo el núcleo familiar. La denuncia dentro de la familia se traduce casi como una traición.

 

¿Por qué valió la pena hacerte daño?

No me hice daño, ni me lo hicieron. Antes que nada tendríamos que preguntarnos ¿qué es hacernos daño? Para mí, tener la libertad de hacer una acción con mi cuerpo en la que pueda denunciar algo que me afecta es más benéfico que dañino.

Yo no hubiera pensado hacer esta acción, que visualmente es muy fuerte, si supiera que mi madre no es una experta en su profesión (odontóloga), ella sabe perfectamente bien suturar y tiene toda la capacidad para resolver una emergencia. Creo que, como la mayoría de las madres, Esther es una mujer con mucha fortaleza y valor, capaz de hacer lo que sea por complacer a sus hijos.

 

¿Por qué hacer partícipe a tu mamá?

En mis performances no me interesa mostrar ficciones sino realidades, justo ahí es donde lo diferencio del teatro. Para poder construir la idea es fundamental la presencia de mi madre, sin ella no hubiera sido posible demostrar que silenciar a los hijos es realmente violento.

En nuestra cultura, las madres son las que tienen la consigna de educar a los hijos y, en la mayoría de los casos, de manera inconsciente se repiten los discursos en los que se debe silenciar a las personas para poder tener el control y autoridad sobre ellas.

 

¿En qué casos es necesario que la intimidad se convierta en algo político?

En todos los casos y más si se trata de violencia. Lo que está en la superficie no tiene contenido, es por esa razón que creo necesario exteriorizar la intimidad. Justo en lo más profundo de nuestras vivencias, en lo escondido, se encuentran las particularidades de los problemas realmente graves.

 

¿Qué significa “político” en este contexto?

Arte, denuncia y sensibilidad.

 

¿Cómo una persona puede reconocer cuando está siendo intencionalmente herida por medio de la imposición del silencio?

Preguntándose por qué razón debe guardar silencio, si le afecta o no y por qué.

Es muy difícil, crecimos en una cultura que enaltece el silencio, el mismo refrán lo dice: “calladita te ves más bonita” y ¿quién no quiere ser una persona bonita? Sí es lo único que importa ¿no?

 

¿Por qué “Calladita te ves más bonita” es arte?

¿Quién dictamina qué es arte? Yo entiendo que son las instituciones artísticas quienes lo hacen. Ahora bien, esta pieza no está dentro de ninguna de ellas, entonces ¿es o no, arte? No lo sé aún, pero me atrevo a decir que sí lo es, porque “calladita te ves más bonita” es una imagen que contiene una serie de símbolos que construyen un significado y para mí eso es una pieza artística.

 

¿Cómo es que el arte puede ayudar a mejorar la vida?

El arte construye ideas y como consecuencia abre un abanico de posibilidades para quien lo crea y para quien lo contempla. Éste aporta sensibilidad y la sensibilidad es la herramienta que nos permite ser creativos. Estoy convencida que lo que necesitamos para tener una vida mejor es generar transformaciones dentro del sistema, éste ya está muy podrido, pero para eso se necesita seres sensibles y creativos que propongan.

 

¿Qué es ser mujer para ti? ¿Cómo lo ejerces?

Ser mujer para mí es ser cuerpo, todo recae en él, mi andar, mi pensar, mi sentir. Es maravilloso y a la vez muy fuerte y pesado por el lugar que ocupamos y toda la carga simbólica que se nos ha impuesto.

Ejerzo mi ser mujer mostrándome como un ser humano que piensa, siente, expresa y lucha cada día por ser un poco más libre.

 

Para ver el performance:

http://www.livestream.com/calladita

 

Más información sobre “Calladita te ves más bonita”:

http://www.facebook.com/events/257519384329319/

http://www.eluniversaldf.mx/home/nota43286.html

 

Sobre Fru:

http://frutrejo.blogspot.com/

http://www.guadalupefrutrejo.com/

 

P.D. Milan Kundera sobre la compasión, fragmento de “La insoportable levedad del ser”.

 

“Todos los idiomas derivados del latín forman la palabra «compasión» con el prefijo «com-» y la palabra pas-sio que significaba originalmente «padecimiento». Esta palabra se traduce a otros idiomas, por ejemplo al checo, al polaco, al alemán, al sueco, mediante un sustantivo compuesto de un prefijo del mismo significado, seguido de la palabra «sentimiento»; en checo: sou-cit; en polaco: wspól-czucie; en alemán: Mit-gefühl; en sueco: med-kánsla. En los idiomas derivados del latín, la palabra «compasión» significa: no podemos mirar impertérritos el sufrimiento del otro; o: participamos de los sentimientos de aquel que sufre. En otra palabra, en la francesa pitié (en la inglesa pity, en la italiana pieta, etc.), que tiene aproximadamente el mismo significado, se nota incluso cierta indulgencia hacia aquel que sufre. Avoir de la pifié pour une femme significa que nuestra situación es mejor que la de la mujer, que nos inclinamos hacia ella, que nos rebajamos.

Este es el motivo por el cual la palabra «compasión» o «piedad» produce desconfianza; parece que se refiere a un sentimiento malo, secundario, que no tiene mucho en común con el amor. Querer a alguien por compasión significa no quererlo de verdad.

En los idiomas que no forman la palabra «compasión» a partir de la raíz del «padecimiento» (passio), sino del sustantivo «sentimiento», estas palabras se utilizan aproximadamente en el mismo sentido, sin embargo es imposible afirmar que se refieran a un sentimiento secundario, malo. El secreto poder de su etimología ilumina la palabra con otra luz y le da un significado más amplio: tener compasión significa saber vivir con otro su desgracia, pero también sentir con él cualquier otro sentimiento: alegría, angustia, felicidad, dolor. Esta compasión (en el sentido de jvspó/czucie, Mitgefübl, madkansld] significa también la máxima capacidad de imaginación sensible, el arte de la telepatía sensible; es en la jerarquía de los sentimientos el sentimiento más elevado.

Cuando Teresa soñó que se clavaba agujas entre las uñas, reveló así que había espiado en los cajones de Tomás. Si se lo hubiera hecho alguna otra mujer, no hubiera vuelto a hablar con ella en la vida. Teresa lo sabía y por eso le dijo: «¡Entonces, échame!». Pero no sólo no la echó, sino que le cogió la mano y le besó las yemas de los dedos, porque en ese momento él mismo sentía el dolor debajo de las uñas de ella, como si los nervios de sus dedos condujeran directamente a la corteza cerebral de él. Un hombre que no goce del diabólico regalo denominado compasión no puede hacer otra cosa que condenar lo que hizo Teresa, porque la vida privada del otro es sagrada y los cajones que contienen su correspondencia íntima no se abren. Pero como la compasión se había convertido en el sino (o la maldición) de Tomás, le pareció que había sido él mismo quien había estado arrodillado ante el cajón abierto del escritorio, sin poder separar los ojos de las frases que había escrito Sabina. Comprendía a Teresa y no sólo era incapaz de enfadarse con ella, sino que la quería aún más.”

 

Carlos Rodriguez

One Comment

  1. Clementín Corkelié April 18, 2012

    Es impresionante. Yo en lo particular no soy tan fuerte como para poder ver el video debo aceptar. Me cuesta trabajo. Pero creo sin duda que es una manifestación única que claramente y con mucha crudeza hace una protesta digna acerca de la libertad. Felicidades a Fru…

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